“En nuestra barbería creemos que el cuidado personal va de la mano con el cultivo del espíritu. Hoy, en ‘El Rincón del Barbero’, compartimos una reflexión profunda sobre los ‘Textos Antiguos’ y el simbolismo de las estrellas. Un viaje desde la creación hasta la búsqueda de nuestra verdadera identidad.”
Cuando en los textos antiguos, ya sea bíblicos o no bíblicos o de cualquier tipo, cuando se hace referencia a las estrellas, no se refiere a cuerpos físicos esféricos que caen a la Tierra y se chocan y tal, sino que es un simbolismo, una metáfora que ahora la vamos a explicar para que se entienda. Una metáfora o simbolismo que hace referencia a los ángeles o los hijos del creador supremo. En nuestro lenguaje primitivo usamos la palabra “Dios” para entendernos.
Ya el autor Vibes of Cosmos explica lo que son las estrellas, pero en este caso quiero leerte un pasaje de un libro que seguramente lo conoces: el Libro de la Abeja, que supuestamente fue escrito en el siglo XIII por un obispo sirio, Shelemón de la iglesia de oriente nestoriana. Dice lo siguiente: “Cuando los santos ángeles fueron creados en la tarde del primer día, no entendían su creación. Pensaban dentro de ellos mismos que eran seres autoexistentes y no creados”.
Si bien en la mañana del primer día el creador dijo con voz dominante: “Sea la luz”, y de inmediato la luz fue creada. Cuando los ángeles vieron la creación del que es luz, supieron con certeza que quien había hecho la luz los había creado a ellos también, y gritaron a gran voz, lo alabaron y se maravillaron de su creación. Como dice en el libro de Job: “Cuando creé la estrella de la mañana, mis ángeles me elogiaron”.
Este texto proporciona la idea de que los ancianos de los primeros momentos de la iglesia tenían conocimiento respecto al Génesis y lo que sucedió en la rebelión de los cielos. De hecho, Star Wars (La Guerra de las Galaxias) resume eso bastante: hubo un grupo de seres celestiales primigenios que no aceptaron la autoridad de la luz del Mesías, sino que se consideraban autoexistentes y convocaron una guerra, arrastrando a un tercio de las estrellas (un tercio de los ángeles) a favor del golpe de estado.
Otro tercio fue neutro, se mantuvieron tibios. Y otro tercio defendió el trono. Al instante de la rebelión, fue necesario un restablecimiento de todos los principios. Lo que se ha hecho por parte del creador es que se indujo a un sueño profundo al tercio neutral, dándoles de beber lo que en los textos antiguos se llama la “copa del olvido” o el “vino del aturdimiento”.
Esto sirve para resetear sus memorias y parirlos en cuerpos de carne y sangre en la tierra, debajo del domo, para evidenciar su valía e identidad: si tales espíritus fueron rebeldes o fueron genuinos hijos del creador. Por eso, desde que nacemos nos dicen que este es un sitio de pruebas. ¿Qué tipo de ser eres? ¿Eres un ser rebelde o eres un ser de la justicia de la luz?
Hubo un grupo de seres superiores en cuerpos perfectos que no vio con agrado una luz superior. Uno de los grandes, el que conocemos como Lucifer, convenció a una tercera parte de cada orden de ángeles (serafines, querubines y ofanín) para unirse en la rebelión. Se consideraron de un estatus más elevado que el unigénito y provocaron la guerra. Fue entonces cuando el creador separó la luz de las tinieblas.
Este mismo patrón de un tercio se repite con Caín, Abel y Set; luego con los tres hijos de Noé (Cam, Sem y Jafet); y se repite en el Gólgota con el Mesías, el ladrón arrepentido (el tercio neutral que al final se pasa al lado bueno) y el ladrón soberbio (el tercio rebelde).
El Apocalipsis enseña que solo hay tres tipos de personas: los fríos, los calientes y los tibios. Los tibios son juzgados para ver en qué lado de la balanza caen. Yo me imagino que los que nos encarnamos en este cuerpo de carne con memoria olvidada hemos sido de los neutrales. No me extraña
Recuerda la palabra “freedom” (libertad): free (libre) y dom (de domo). Eres libre debajo del domo. Cada acción tiene su consecuencia. La Tierra permite experimentar tres etapas: inocencia (0-11 años), rebelión/adolescencia (12-22 años) y elección/madurez (22-33 años). Con 33 años se nos considera maduros y tenemos la evaluación de nuestra vida. Por eso el simbolismo del 11, 22 y 33.
Lucifer dice todos los días que todos somos culpables de rebelión. Los neutrales fueron cobardes. Judas 1:22 describe las tres opciones: a algunos que dudan, convencedlos; a otros, salvadlos arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor. El primer paso es despertar, el siguiente es recordar y el final es elegir. No se va a quedar nadie neutral
Jeremías 1:5 dice: “Antes de que te formases en el vientre te conocí”. Esto hace referencia a la preexistencia y la encarnación, pero fue sacado de contexto por malas traducciones e intereses de fama en internet.
Es triste que haya habido una rebelión, y más triste que yo seguramente haya sido un ofanim neutral y tibio. Espero que en este cuerpo pueda hacer algo para irme a la balanza de los que defienden el trono y ser como un caballero Jedi luchando contra los “Sith”, que representan la simiente de la serpiente.
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